jueves, 21 de septiembre de 2017

poesia a la soledad

Charallave, 21 de Septiembre del 2017
Obra: Anhelada Soledad
Autor: Inés María Herrera Gonzales
Cedula de Identidad: 14.587.281
Dirección: Charallave, Estado Miranda, Sector Campo Elías Avenida principal Casa Numero 26
Código  Postal: 1210
Teléfono: (0424) 180.02.69



Anhelada Soledad
¡Oh! Mi soledad, cuanto te extraño,
Extraño ese aroma a jazmín solitario
En medio de la pradera, el roce
De tu voz en mi oído que dice:
Solo tú y yo aquí y ahora.
¡Oh, Mi soledad las lagrimas caen
En mi rostro humedeciendo tal desierto
Seco y árido que en cada poro solo lleva
El recuerdo de aquella piel tersa y suave
De una juventud que está quedando atrás.
Los años se están desvaneciendo sin
Siquiera preguntarme si quiero,
Solamente llegan y se van, como viajero que vaga,
Que deja un recuerdo y luego se marcha.
Vivo el agitado amanecer y el jadeante anochecer,
La crianza de los chiquillos, la madre paciente y amorosa,
La esposa fiel, amiga y a veces la matrona de un niño grande, Firme como la roca, suave como la arena fresca, corazón Con mil sentimientos que expresar cada uno a su momento,
Esperando el crecer de los retoños, frutos del amor de dos
Soledades que se tropezaron y a la vez el temor de que
Tu’ anhelada soledad llegues y te quedes por siempre.
Te extraño, si, pero solo en esos momentos que el sin sabor
Toca mis labios, cuando las agitadas olas del mar dentro de mi
No me permiten ver la orilla, al deseo de cinco minutos de quietud
 A tan desapacible Proceso que te fortalece antes las ocurrencias
De la vida misma.
 Si, te anhelo y como no he de hacerlo, si eres tu quien me enseño’
A sentirme dueña de mi mundo, a que era yo y nadie más, yo como solitario capitán
De un barco que tripulaba en medio de la mar, en un ir y venir a mi antojo,
No miraba el calendario, hasta que llegas tu disfrazada de pequeño caballero
Radiante de amor, falta de una compañera a tus aventuras ocurrentes.
 Como niña curiosa atada a tu brazo me dejo llevar por aquellos catillos azules
Envueltos en brillantes nubes blanquecina, que se disipan al terminar el pequeño beso
Que me paraliza el tic tac dentro de mi pecho, trayendo consigo dos hermosas hijuelas
Que me recuerdan que mi piel, mis cabellos, hasta mi mirada está cambiando.
Señalándome que te acercas a disipar esta turbulenta formación, llena de sonrisas y
Colores.
 Pero no vienes con tu ropaje de compañero de vida, sino con tu verdadero rostro
El de amigo silencioso y en ocasiones triste, con tu fragancia a nardo que perdura en tú impalpable e innegable presencia.
Mi anhelada soledad, en esos días agitados con solo unos segundos de ti
Cual felicidad me retendría, calma que saciaría mi alma sedienta y exhausta del
 Diario vivir en este mundo lleno de locuras divinas y otras no tantas, pero en fin agotador.
Viaje por el que tengo que andar sin saber cuando terminará  y el que a la vez no quisiera que terminara, tan solo deseo que esta corta o quizás larga  marcha por los senderos de la luz y oscuridades de la vida, sean siempre a tu lado, aún cuando no siento tu presencia solo quiero saber que estas allí, sosteniéndome cuando caigo, secando mis lagrimas cuando sufro y compartiendo mis sonrisas cuando soy feliz, porque sabes que te temo pero también sabes que te anhelo, que sin ti nada tiene sentido, tu eres parte de todo, eres quien inspira, quien discierne, quien provoca, quien actúa, eres inseparable.
Lejos de ti no quiero estar y cerca me da miedo, tu presencia me envuelve en un mundo que me aleja de la realidad, me haces sentir especial, me llenas de una fuerza imperiosa
En la que sueño, revivo mis fibras, pero también me haces enfrentar a lo que escabullo y es ahí donde  se termina el hechizo, en donde la tristeza se apodera de mis pensamientos y me doy cuenta que aun sin buscarte tu estas aquí, compañera fiel.
Me besas, me abrazas, me das alegría, regalas momentos solo para mi, donde puedo inhalar una profunda paz, en que puedo comunicarme con  mi ser interior, sentir el  palpito de mi corazón, escuchar a los deseos de mi alma y dar la respuesta acertada a cada uno de ellos, sin temor a nada, simplemente soy un libro abierto delante de ti, en el que tocas cada página con la dulzura y suavidad de tu existencia, donde no temo a lo que descubres en cada una de ella, porque no acusas, no dices nada, solo percibes y me comprendes fortificando mis extenuaciones.  Gracias mi anhelada soledad, por estar lejos y tan cerca aún cuando no quisiera que así fuera.